5 de diciembre de 2016

Libros abiertos

Las personas más interesantes para conocer y dialogar son a quienes comúnmente se las tilda como "libros abiertos".

Eso sí, hay dos tipos. Unas que son libros abiertos porque han leído y estudiado muchos temas y conocen citas, curiosidades, historias, etc., todas que te abren la cabeza y hacen pensar desde otros puntos de vista muchas cuestiones.

Las otras son las que, pese tal vez a no tener un su haber inmensos estudios, han vivido innumerables experiencias personales, que le otorgan una rica sabiduría de vida.

Lo hermoso de la vida es cruzarse cada tanto con ambas, porque esos días el alma renovará sus aires, se sentirá mas llena y deseará seguir siendo llenada.

¿Cómo saber cuando estamos frente a una persona que te llena el alma? Fácil. Vas a estar sobresaltado, sonriente y pensativo al mismo tiempo, y querrás más...


RD.

1 de noviembre de 2016

REGLAS DE LA CONVOCATORIA A UN FULBITO

Hice reglas para mis convocatorias personales, pero tal vez les sirvan a quienes toman esa noble y farónica tarea de convocar jugadores para un partidito

REGLAS DE LA CONVOCATORIA A UN FULBITO

1. Todo jugador que sea convocado por el organizador deberá asistir al partido.

2. El jugador, para eximirse de lo previsto en el art. 1, podrá excusarse en:
A) La distancia "considerable" entre su domicilio real y la canchita donde se juega, siempre que no haya otro jugador que lo lleve en auto.
B) Obligaciones laborales permanentes u ocasionales.
C) Falta de autorización de su esposa, novia y/o "convención de exclusividad" (el famoso "algo"), o flamante separación con la misma.
D) Lesión temporal o permanente.
E) Obligaciones familiares insustituibles.
F) Razones de caso fortuito o fuerza mayor "graves y comprobables".

3. No podrán aducir, en cambio, falta de interés en el deporte, razones climáticas leves, cansancio, resaca, concertación de una encuentro amoroso, cenas, asados o eventos sociales no pre-organizados, futuro cansancio, y toda otra causa que los usos y costumbres del machismo imperante condenen.

4. Una vez aceptada la convocatoria, NO PODRÁ DARSE DE BAJA EL JUGADOR, salvo con una antelación de por lo menos 8 horas. Podrá hacerlo hasta una hora antes si reemplaza su lugar por otro jugador, con el consentimiento del organizador del encuentro.

5. El jugador que decline la convocatoria dos veces aduciendo las razones previstas en el art. 3, será excluido de la convocatoria por 6 meses. Ante reincidencia de dichas razones, de por vida.

6. El jugador que incumpla lo normado en el art. 4, será suspendido por 4 meses de la convocatoria.

7. El jugador que, habiendo confirmado su asistencia al evento, NO asista al partido, será sancionado con la eliminación de la convocatoria durante 8 meses. En caso de reincidencia, lo será de por vida.
Solamente podrá justificar su ausencia por razones de caso fortuito gravísimo.

8. Las razones que los jugadores señalen ante las causales de los arts. 5, 6 y 7, podrán agravar sus sanciones en caso de que ellas sean, en vez de exculpatorias, incriminatorias.

9. Las razones de justificación de ausencia a los partidos, pese a su validez, no quitan el derecho a cargada por parte del organizador y todos los convocados.

10. Estas normas entrarán en vigencia a partir del 1 de noviembre del año 2016.


3 de octubre de 2016

A veces es necesario

La paradoja de la vida es que se avanza linealmente cuando se vence, se obtienen logros, se adelanta un casillero, pero se detiene el crecimiento, se detiene el tiempo, se retrocede... si se fracasa o no se cumplen las metas.

Hemos sido criados en base a dos lógicas binarias. Una que te aplaude por tus logros y te reprende por tus fracasos. Y otra, menos explícita, que te dice que mientras más logros tengas, más feliz, realizado y completo vas a ser y, por el contrario, si tropezás en algún paso sos un fracasado, infeliz e incompleto.

Cada persona tendrá, consciente o inconscientemente, un fin y meta de vida distinta. Pero de alguna manera estoy seguro que aprenderá más, en vez de con cientos de éxitos consecutivos, con alguna derrota más o menos frecuente.

Es verdad, a veces es necesario vencer, para experimentar que es posible, que podemos demostrar nuestras aptitudes y esfuerzos, que tenemos suerte.


Pero a veces es necesario fracasar, para entender que todo no se puede.
Que no podemos con todo.
Que tal vez podemos con mucho. Pero no con todo.
Que está bien no poder con todo.
Que a veces no es nuestra culpa no poder con todo.
Que a veces sí es nuestra culpa intentar poder con todo.
Porque no podemos con todo. Porque somos uno. Porque no somos Dios.
Porque, si fuésemos Dios, no podríamos fracasar.
Y a veces es necesario fracasar, para entender que todo no se puede...


RD.


23 de agosto de 2016

¿Es cultural o será la posmodernidad?

¿Es cultural o será la posmodernidad?

Primera etapa, todos se esforzaban y cumplían, destacaban quienes obtenían mejores resultados de entre todos.

Segunda etapa, algunos se esforzaban y un pocos cumplían, y destacaban los mejores de entre quienes cumplían.

Tercera etapa, pocos se esforzaban un poco y poquísimos cumplían -unos por sus condiciones naturales y otros por su esfuerzo, y destacaban quienes cumplían.

Cuarta etapa, ya no importaba esforzarse -alguno lo haría- y cumplían, frecuentemente, algunos -producto del azar, de sus esfuerzos menores y por su aptitud innata algo estimulada-, y solo sobresalían quienes parecía que eran capaces y que se habían esforzado.

Quinta etapa, algunos cumplen solo algunas cosas -por el azar, el esfuerzo, las condiciones naturales, otras-, y sobresalen quienes cumplan de manera "socialmente aceptada".

--- o ---

El lector sabe que es una generalización. Pero son los estadíos que, detalles más, detalles menos, se dan y siguen dando en nuestra actividad humana. En cada rama, estarán en distintas etapas. Saltaron a nuestra mentes muchos ejemplos, durante la lectura

Las preguntas quedan en el aire. ¿Vale más aparentar o ser? ¿Importa realmente ser? ¿Si nadie es, para qué uno intenta ser? ¿Tan poco se requiere para sobresalir? ¿Es más cómodo no sobresalir? ¿Sobresalir es riesgoso?

¿Es cultural o será la posmodernidad?


RD.

27 de julio de 2016

Cosas, lugares, personas, algos.

Uno desea muchísimas cosas constantemente.
Cuando las consigue, tiende a perder el interés en ellas y a interesarse en otras nuevas.
Sobre estas nuevas cosas, una vez que las tenga, perderá nuevamente la atención.
Y empezará el deseo de unas nuevas...

- o -

Pero habrán ciertas cosas, ciertos lugares, ciertas personas, ciertos algo... sobre los que no perderemos el interés.
Y las seguiremos disfrutando.
Y nada las reemplazará.

Ese día entenderemos muchas cosas, o al menos, algunas.
Que hay cosas, lugares, personas, algos, que no solamente los necesitamos, sino que nos hacen bien y nos llenan.
Que hay cosas, lugares, personas, algos, que nos hacen creer que las necesitamos, pero que son una nube de humo que se esfuma, un globo que se desinfla.
Que habrá cosas, lugares, personas, algos, que tendremos que buscarlos y luchar para conservarlos.
Que habrá cosas, lugares, personas, algos, que están con nosotros, y que depende de nosotros valorarlas.

Y que tal vez la vida se tratará de buscar y conservar y valorar las hay cosas, lugares, personas, algos, que nos hacen bien y nos llenan... y entender que las nubes de humo que se esfuman y los globos que se pinchan sólo nos harán buscar y conservar cosas, lugares, personas, algos, que nos mantienen vacíos... e incompletos.

RD.

13 de julio de 2016

Los recuerdos son fotos

Los recuerdos son una foto del pasado.
Las fotos pueden ser artísticas, naturales o pobres.
Pueden retocarse o mantenerse originales. 
Las fotos tendrán mucha nitidez, tendrán zonas enfocadas, tendrán sombras.
Nos asustarán, harán reír o llorar.

Los recuerdos son una foto del pasado.
Sí, son fotos. Sí, del pasado.
Si somos sabios, nos servirán para aprender lecciones.
Si somos valientes, querremos afrontar las situaciones que retratan para cambiar el resultado.
O no para cambiarlo, tal vez para dejarlo igual.
Pero son fotos del pasado.

Pero vivimos en el presente. Imaginamos un futuro, que es incierto.
Imaginar no es tomar una foto. Es pintar un cuadro.
Al cuadro le colocamos sueños, ilusiones, esperanzas.
Cuando nuestra línea del tiempo llega a ese futuro, estamos en el presente.
Inevitablemente cotejamos nuestro cuadro pintado con el presente que vivimos.
Dependerá de infinitas cosas nuestra reacción, positiva o negativa.
Las ilusiones pintadas y no existentes nos dejarán un sabor amargo.
Una falta, una decepción. Bronca, impotencia, preguntas.
Pero eran cuadros que nosotros pintamos. Nosotros.


Vivimos en el presente, sí. Pero tenemos fotos y cuadros en nuestro baúl.
Las fotos no muestran el presente vivido.
Muestran, sí, sólo un retrato de lo que quisimos. O que no pudimos tapar.
A los cuadros los pintamos a diario. Pero lo hacemos en base a nuestras fotos.
Nuestras fotos tristes nos harán pintar un cuadro triste y pesimista.
Nuestras fotos alegres nos esperanzarán. Nos ilusionarán.

Pero con todo esto, poco puede hacer el presente. Poco o nada.
Será cuestión de tener suerte en retirar las fotografías correctas del baúl.
Será un tema del azar, también, que con esas fotos, pintemos un futuro vivible.
Vivible, realista, podado de ilusiones falsas pero con utopías que nos hagan caminar.

Tal vez lo más sano sea dejar el baúl cerrado. Los recuerdos y cuadros guardados.
Y vivir. Vivir el presente. Las fotos y los cuadros aparecerán solos.
Si queremos tener nuevas fotos, nuevos cuadros, debemos vivir el presente.
Vivir mirando fotos y pintando, con ellas, cuadros, únicamente nos detendrá.
Detendremos el tiempo. Pero el tiempo avanzará, y sin nosotros.

La vida no son sólo fotos.


RD.

11 de julio de 2016

Transformar

Me apasiona modificar el estado de cosas. Es un desafío. Me mantiene activo. Me oxigena. Me interpela.

Abrir puertas cuando se hallan todas cerradas.
Cerrar caminos para evitar pérdidas.
Indicar el camino menos inseguro, cuando hay que tomar decisiones.
Mostrar todas las alternativas, cuando parece que solo hay una.
Romper lo cerrado.
Remendar si hay roturas.
Unir cuando hay división.
Cantar cuando hay silencio.
Callar cuando lo amerita el ruido.
Improvisar ante el protocolo.
Controlar el caos.

Pero todo a su medida.
En unas oportunidades prudencia.
En otras, pasión.

Por supuesto, equivocarse. 
Pero nunca por cobarde, sino por valiente...

RD.


11 de noviembre de 2015

El trencito [humor]


Una madre estaba trabajando en la cocina mientras escuchaba jugar a su hijo en el salón con su tren eléctrico nuevo. En eso escucha que el tren se detiene y su hijo dice:
  • Todos los hijos de puta que quieran bajarse, háganlo ahora porque esta es la ultima parada! Y todos los hijos de puta que van de regreso y se quieren subir metan sus culos dentro de este puto tren ahora porque vamos a partir ya!
La madre entro a la sala y le dijo a su hijo:
  • En esta casa no usamos esa clase de vocabulario!, siempre te hemos educado para que hables correctamente. Ahora vete a tu cuarto y te quedas allí durante dos horas. Cuando salgas, puedes seguir jugando con tu tren, por supuesto usando un vocabulario agradable y decente!
Dos horas mas tarde, el niño sale de su habitación y comienza a jugar de nuevo con su tren. Pronto el tren se detiene y la madre escucha a su hijo decir:
  • Todos los pasajeros que vayan a desembarcar del tren, por favor recuerden llevarse todos sus objetos personales consigo. Les agradecemos por haber viajado con nosotros en el día de hoy y esperamos que el viaje haya sido placentero. Esperamos que viajen con nosotros en una próxima oportunidad.
Ella escucha que el niño continua:
  • Para aquellos que están embarcando, les pedimos que coloquen todas sus cosas de bajo sus asientos. Recuerden que esta prohibido fumar dentro del tren. Esperamos que tengan un viaje relajado y placentero con nosotros el día de hoy.
La madre respira aliviada, y el niño agrega:
  • Y para aquellos que estén molestos por la demora de 2 horas, reclámenle a la vieja de mierda que esta en la cocina!

9 de noviembre de 2015

Una aclaración necesaria

La semana pasada el Congreso aprobó una reforma a la Ley de Educación Superior, que garantiza que el Estado argentino financie las universidades y la gratuidad de los estudios de grado. Esto generó el aplauso de innumerables personalidades del mundo académico, política, social, educativo.

Asimismo, y no podemos dejarlo pasar, otras voces expresaron sus reparos respecto del acceso irrestricto a las universidades.

Dos ejemplos. El neurocientífico Facundo Manes, rector de la Universidad Favaloro y director del Instituto de Neurología Cognitiva, dijo en una entrevista que "Tenemos que buscar la excelencia. Entiendo que con esta ley lo que buscan es incluir a todos, pero a veces los argentinos nos sentimos demasiado únicos. ¿Por qué tomar ese atajo? Hay que mirar a las otras universidades del mundo. Apuntar a las mejores. Funcionan de otra manera, premiando el esfuerzo con becas. Al estudiante que lo merece, el estado o la universidad lo tienen que cuidar y sostener. Pero no se puede nivelar para abajo."

Por otro lado, Rogelio Frigerio, titular del Banco Ciudad y referente económico del Mauricio Macri, se manifestó con varias líneas al respecto. "La universidad pública tiene que tener un nivel de excelencia que lamentablemente no lo tiene. Es preciso discutir cuál es la universidad pública que queremos. Es necesario una universidad con exigencia, de excelencia, que hoy no es. ¿Por qué no podemos tener la mejor universidad pública de Latinoamérica que alguna vez fuimos y dejemos de ser. Este tema no va a ser planteado hoy, por el momento político, pero en cambio sí va a ser planteado con decisión la necesidad de que para entrar a la universidad se satisfagan determinados requisitos mínimos de calidad académica. No todos podemos acceder a la universidad. Primero hay que recibirse en el secundario, y dos de cada cuatro que lo inician no se reciben. Uno de cada dos que se recibe del secundario no puede comprender un texto y tampoco tiene acceso a la universidad. Uno de cada cuatro argentinos que van al secundario puede ir a universidad pública. Ese privilegio que resulta estudiar en la universidad tiene que estar acompañado por un nivel de excelencia y de exigencia que hoy no tiene."

Hay carreras universitarias y de posgrado, trabajos de investigación y todo tipo de artículos de nivel científico que tratan de manera extensa esta temática, además de compararla con sistemas de otros países.


Personalmente solo quiero señalar, y con la mínima intención de no hacer como que nadie escuchó lo que dijeron estas personas, algunas discusiones que deliberadamente -o no- están pasándose de largo aquí.

La primera, es que la exigencia académica y disciplinar no finaliza con la obtención del número de legajo en una universidad. Muy por el contrario, los espacios curriculares demandan el cumplimiento de obligaciones mínimas para todos los estudiantes (no de las más laxas en muchos casos). Además, cada asignatura tiene su dificultad propia en el contexto de muchísimos factores: el cuadro docente o alguno en particular, la complejidad propia de la materia, su extensión, el nivel de detalle de ciertos conceptos, el poco margen de error al momento de resolver una actividad que se plantea.

Por otro lado, en la mayoría de las veces la exigencia dependerá del docente a cargo de la cátedra. Exigencia, por otro lado, no es igual a calidad. Un docente puede ser excelente y poco exigente, como pobre y muy exigente.

En segundo lugar, la exigencia de la asignatura y la nota final que en ella se obtenga no necesariamente se condice con el aprendizaje que el estudiante adquiera. Influyen los nervios y presiones propias de instancias de exposición, el humor del estudiante y del docente, la manera de darse a entender, incluso la relación de ambos como factor positivo o negativo. Demás está decir que hasta docentes mediocres y poco exigentes pueden actuar como disparadores de grandes mentes, en vez de cerrárselas.

Otro punto de vista no contemplado es que en nuestra sociedad actual moderna, cambiante y cada vez más competitiva, se torna de a poco más insuficiente la mera portación de un título de grado -aún con una alta calificación- para concretar una oportunidad laboral. Al contrario, se requiere de un proceso continuo de perfeccionamiento, con la realización de cursos, estudio de posgrado, prácticas concretas. La experiencia y la actitud ante determinadas situaciones son bien vistas.
 
No nos tapemos los ojos. El mundo es mucho más complejo. Lo que debe hacerse es, sin bajar nivel, apoyar, brindar herramientas para que quienes deseen estudiar y revistan de algún tipo de dificultad (familiar, económico, pedagógico, social, cultural, etc.) puedan hacerlo. No es un gasto, es una inversión.

No comparto, aunque entiendo, que muchos quieran una educación solo para los ricos, para los que pueden o para los que tuvieron una gran fortuna en la vida de llegar y poder bancarse en base a esfuerzo el costo de un estudio. Hay personas más inteligentes y menos inteligentes acá, en Europa, en Japón y en todos lados. No seamos ingenuos. Y si son resultadistas, una nota, un titulo obtenido, es el resultado de un proceso (o un día) de examen.
 
 
 
La universidad debe dar herramientas para poder encontrar soluciones, no las soluciones en sí mismas.

26 de octubre de 2015

Aceptar

Aceptar es despegarte de culpas.

Aceptar no es abandonar, es avanzar, es dar un paso hacia adelante.

Aceptar es entender que no podemos entender todo.

Aceptar es reconocernos humanos y, por ello, falibles.

Aceptar es, muchas veces, tomar la decisión propia que resta.

Aceptar es la solución que siempre se pospone.

Aceptar, si has hecho ya lo necesario, es crecer.